[Opinión]: La democracia y la juventud

Hace unos días, he participado de un debate sobre “El rol de la juventud en la democracia”. Es un tema muy interesante donde tenemos que ahondar desde lo teórico hasta lo histórico, ya que nuestro Perú, actualmente, está en una encrucijada. Hago un mea culpa, por la inexperiencia y no poder haber sintetizado bien las ideas que deseaba plantear y tratar de improvisar un mensaje corto pero con acicate. Lo que, hoy, necesita el joven es un mensaje que lo motive y que lo haga sentir que depende de él que nuestra sociedad progrese. Mi intervención era netamente analítico y no hay algo peor -que aburra al joven- que la historia. Lo que dije y dejé de decir lo manifestaré en las siguientes líneas, el cual es el texto que desarrollé para ese día:

 

DEMOCRACIA

Democracia viene de los vocablos griegos Kratos (poder/gobierno) y Demos (pueblo). En pocas palabras, podemos decir que democracia es el poder de los pueblos. La definición de democracia puede ser múltiples según lo que entendamos o como lo entendamos, pero de una forma sencilla podemos decir que es un sistema de representación. Para una eficiente democracia se requiere ejercer algunos de nuestros derechos fundamentales como la concurrencia de la libertad de expresión, instituciones fuertes, diversidad de información, elecciones libres e imparciales y competencia partidaria, lo cual permite que la decisión del elector esté en la dirección esperada. Además, podemos usar diferentes mecanismos democráticos para ejercer nuestro poder como ciudadanos, como por ejemplo: las iniciativas legislativas y las revocatorias.

La democracia, según Giovanni Sartori, tiene dos visiones o enfoques entre tal como es o cómo debería de ser. Estas nos entrampa en una relación debatible. La democracia tal como es, la tenemos que observar objetivamente mediante los mecanismos, ya mencionados, ejercemos una diversidad de opinión -que deben ser respetadas- pero evaluadas mediante una simulación de posibles escenarios de acuerdo a la situación o tiempo en que vivamos. Nuestra visión de la democracia, o sea, la democracia como debería de ser, es una puntualización subjetiva que depende de nuestros ideales, motivaciones o perspectivas (culturales, filosóficas y religiosas), de las cuales muchas veces se plasma mediante una idolatría o fanatismo sin concesión a refutar. Lo que se busca con la democracia es mantener en equilibrio tres fuerzas indispensables que sirven para un desenvolvimiento integral de la persona con el resto de la población: la libertad, la justicia y el orden.

 

DEMOCRACIA EN EL PERÚ

Hemos sufrido muchos años dictaduras y golpes de parte, mayormente, de los militares cuando había un surgimiento de un enfoque distinto en el intento de iniciar una democracia en nuestro país. Entre los dictadores más conocidos tenemos a Augusto B. Leguía, Manuel A. Odría, Juan Velasco Alvarado y Francisco Morales Bermúdez. En el 2000, se recuperó la democracia luego de haber pasado un tiempo de dictadura y autoritarismo del régimen de Alberto Fujimori. Muchos lucharon, durante una década, contra el abuso de poder que perpetraron la cúpula que dirigía Fujimori, donde se habían coludido civiles y militares aprovechándose del temor que generaba el grupo terrorista Sendero Luminoso para desarrollar su plan de destrucción de las instituciones del Estado. En estos 17 años, de recobrar la democracia, no hemos persistido en el mejoramiento de este; por lo contrario, con la apatía hacia el tema político hemos dejado acentuar y facilitar el camino a personas sin la debida preparación a decidir en temas que nos concierne a todos y que diariamente somos víctimas.

El fujimorismo, hoy, ha retomado un pequeño poder en el legislativo que ha ido expandiendo en algunas instituciones, intentando copar algunas cargos principales, y en las que no pueden ingresar buscan desestabilizarlo. Una práctica usual en ellos y que, a pesar de haber pasado el tiempo, no ha cambiado. Al igual que en los años 90, desea vulnerar la separación de poderes para poder usarlo en beneficio propio, aprobando la denuncia contra el Fiscal de la Nación para su pronta destitución. Un suceso similar se vivió en esos años, al destituir al Fiscal de la Nación y asignar en ese puesto a Blanca Nélida Colán quién en todo momento benefició a gente cercana a Fujimori y Montesinos (hasta a ellos mismos). Hasta hoy, no hemos sabido forjar una democracia y la hemos dejado que siga siendo debilitada.

Muchas veces caemos en el error al mencionar que “la voz del pueblo es la voz de dios” o que “la mayoría manda”, legitimando hasta injusticias, conscientes o inconscientes, o siendo cómplices al elegir. Una democracia sin actores informados puede convertirse en el peor sistema. No sabemos elegir y no sabemos usar el criterio objetivo, esa es la realidad. En Ancash, también, lo hemos vivido durante casi 11 años. La corrupción se ha banalizado tanto que hemos llegado a tolerar ese acto, describiéndola como parte natural del sistema político. La indignación sin acción  es un vacío ante la búsqueda del mejoramiento institucional. Por ello, tuvimos una reelección del, entonces, presidente regional quien tenía presunciones de corrupción y a sus colaboradores como alcaldes. Muchos de ellos, usaban esas prácticas de mercantilismo electorales comprando conciencias sin que las personas puedan desarrollar una idea crítica de la situación y aceptando que los actos de corrupción sigan. Asimismo, en las siguientes elecciones se llegó a elegir a una persona sentenciada por corrupción atribuido a sus actos durante la época del fujimontesinismo donde compraban a sus aliados. Al hacer mención a la desinformación, no solo pienso que pueda ser dañino pues hay muchos otros factores como coadyuvar a la manipulación de las personas con la manipulación de la verdad y tergiversando, las cuales se presentan desde una propuesta de campaña hasta querer variar la verdad de una historia documentada (negacionismo). La víctima siempre seremos nosotros y la democracia será una utopía si en este no prima la ética y la moral.

 

REPRESENTACIÓN DE LA JUVENTUD EN LA HISTORIA

Durante la historia, observamos que la juventud marca la pauta en la democracia enarbolando distintas banderas de lucha. Podemos encontrarlo en la izquierda con representantes como José Carlos Mariátegui (a los 34 años, publica su obra maestra los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana que fue escrita durante juventud) y Hugo Blanco (a la edad de 28 años, se hace visible mediáticamente mediante el levantamiento del campesinado), quienes han puesto en sus respectivas coyunturas el problema de la explotación feudal y gamonal defendiendo al indígena. De la misma forma, con la tecnocracia, con un joven postulante a la presidencia como Fernando Belaunde Terry; asimismo, el apoyo de la juventud a candidatos de esta misma tendencia como lo fue en su tiempo Mario Vargas Llosa -quien logró aglutinar masas jóvenes que deseaban superar el mal gobierno de Alan García-. En nuestra vida republicana, hemos vivido mucho tiempo sometidos a las dictaduras militares, lo cual ha sido un atraso cada vez en el fortalecimiento de la democracia y, en distintas épocas, hemos encontrado personas que buscaban protegerla siempre con bastión de jóvenes para desarrollar sus ideas y proyectos.

La fundación de muchos partidos políticos en el Perú, que, ahora, son históricos, ha estado ligado con los jóvenes, algunos de estos eran revolucionarios y en distintas épocas han demostrado esa pasión que imparten los jóvenes ante la búsqueda de realizar sus sueño y las motivaciones de sus ideales -aunque, algunas veces, fanatizadas-. Otros escenarios que encontramos son las protestas que se realizaban entre los años 60 y 70, donde los impulsores fueron, muchas veces, alumnos, los cuales buscaban resguardar la gratuidad de la educación y porque haya mejor calidad. Esa euforia que demostraba los jóvenes de esas épocas, ante distintos temas de relevancia nacional, se ha ido apagando poco a poco. Con cada desilusión ante nuestro aporte de confianza a ciertos personajes que deberían salvaguardar los intereses del pueblo, se ha dejado de creer en la representación como vía de la democracia. Ese desentendimiento, que se ha generado, ha ido destruyendo lo avanzado como sociedad, llegando a vulnerar hasta a nuestros propios derechos.

 

La-verdad-de-la-democracia

EL DESENVOLVIMIENTO DE LA JUVENTUD EN LA DEMOCRACIA

La democracia se puede ejercer de distintas formas y en distintos ámbitos. Uno de ellos, en la cual muchos de nosotros estamos inmiscuidos, es mediante las organizaciones sociales, donde representamos a un grupo de la sociedad civil con un ideal de solidaridad ante la población más vulnerable. Nuestro trabajo es aportar mediante la participación en diferentes escenarios de acción, como el empoderamiento de la mujer, la visibilización de las personas con diversidad sexual, la lucha contra el racismo, hasta fomentando un complemento a la educación que nos brinda el sector público o privado y muchos otros temas de relevancia social, integrando cada uno de esos esfuerzos para el desarrollo de nuestra sociedad. Cuando representamos cada uno de estos focos de acción, nos convertimos en frentes de lucha donde ponemos nuestras ideas y nuestras voces para que sean escuchadas. Esto es parte de la democracia, siendo mayoría o minoría, lo que buscamos es proponer ideas y puntos de vistas, transformándolas en acciones o proyectos. El fin de la democracia es el tratarnos con igualdad y sin ninguna excepción. 

Asimismo, otra forma de representación es en el ámbito político. Muchos indiferentes a este. Aunque, actualmente, se está tomando una nueva visión con la integración plena de la juventud con temas éticos y morales. Durante años, los jóvenes hemos marcado la pauta política defendiendo causas que han sido normalizadas por una cultura hegemónica. Hoy, no debe ser la excepción debemos consolidar el espacio que hemos obtenido y conquistar algunos más. Lamentablemente, como dije anteriormente, la débil democracia que se ejerce en el Perú viene siendo vulnerada por un sector de la población que aprovecha del desinterés que muestra la población a informarse con fines que benefician más a sus propios intereses.

Los jóvenes son más proclives a entenderse con los signos de los tiempo y la democracia en acción es uno de esos signos. En una editorial de un periódico hondureño leí algo muy interesante y que desearía darle mención porque es una realidad, dice así: “Jóvenes son los que no tienen complicidad con el pasado, ni con el presente, ni con el futuro; porque la juventud es lo contrario de cualquier complicidad. La auténtica juventud de siempre es sencillamente solidaria, y las causas que la mueven son aquellas que están a la luz del sol, y que encarnan el aliento vivificante de esa luz. No hay nada más antinatural que una juventud que se mueva entre las sombras. Nada hay más aberrante que una juventud que no aspire a la luminosidad de la concordia. No hay nada más triste que una juventud que no reclame su puesto en la primera fila del gran auditorio del espíritu universal. Nada hay más equívoco que una juventud que reniegue totalmente de sus orígenes y quiera que el árbol de su existencia sea un árbol surrealista: con ramas pero sin raíces”.

Forjar un camino donde afianzamos nuestro sistema de representación es el trabajo que la juventud debe iniciar; con este sistema putrefacto, la renovación es la solución. De la misma forma, como ciudadanos cada acción cuenta y entre nuestros deberes debe estar el informarnos más cada día y enseñar a identificar que tipo de información sirve o no.

 

Anuncios

[Opinión]: ¿De qué me sirve la política?

Cuando viajas por distintas partes del Perú -más aún, de tu región-, observas las diferencias y similitudes que tiene la idiosincrasia de cada lugar. En la zona costa, se autodefinen como más civilizados y observan a los de la zona sierra como personas cerradas. En la zona sierra, se perciben como más unidos y observan a los costeños como oportunistas, aprovechadores y/o timadores. Son diferencias arraigadas -según cada uno de ellos-, por la experiencia que han suscitado en sus cortas visitas.

Todas estas apreciaciones e hipótesis que se tejen se derrumban cuando tomamos a la política como tema referente de un diálogo. Esa idiosincrasia, esa forma de pensar, esa cultura, se estandariza sin importar de la zona que seas. Un desprecio total ante las personas que la representan. Y esta forma de pensar se propaga de generación en generación. Todos con una misma interrogante: ¿de qué me sirve la política?

Podemos definir a la política como una ciencia que asume el rol de organizador de la sociedad humana -quizás la definición que más necesitemos, en estos momentos, para entenderla-. ¿De qué nos sirve o cuánta relevancia tiene en nuestra vida? Son preguntas que dejamos a la deriva, sin poder responderlas y/o sin tratar de analizarlas.

Tiene mucha relevancia porque vela por nuestras garantías y dirige, mediante la administración del poder, soluciones a los problemas sociales de cada población. Si nos centramos en los problemas que más resalta en la sierra, podríamos decir que uno de ellos es la inaccesibilidad. ¿Qué consecuencias tiene esto? Uno, no tener comunicación con otras zonas. Dos, el sector agrícola no se desarrollaría pues la diversidad de productos que este sector -más aún, la zona- genere no podrá ser comercializado para consumo domestico o para un valor agregado en la industria y sus ingresos se reducirían (sin accesibilidad, están más propensos a recibir personas de dudosa procedencia haciendo abuso de su posición en la compra de productos pagando precios irrisorios por ellos). Tres, la invisibilización de los etnias oriundas. En el tercer punto, es muy importante recalcar que los pueblo no visibilizados han recibido maltratos y abusados por distintas razones de personas ajenas a la zona. El Estado como reductor de brechas, protector de las comunidades y promotor de las inversiones debe desarrollar políticas publicas acorde a este tipo de problemáticas.

De igual forma, encontramos problemas similares o más acentuados en otros caracteres en la zona costa y selva. La descentralización, aún, no funciona como se esperaba y eso se debe a la poca atención o importancia del poblador por conocer un poco más al que busca ser su representante mediante un cargo público. Asimismo, muchos pensamos que nuestro trabajo acaba en la elección de este pero es donde recién inicia. Uno de nuestros roles -y que poco lo ejercemos- es la fiscalización. Imponer nuestra voz y hacer que desarrolle la agenda que propuso en campaña.

La accesibilidad es uno de nuestros problemas como país tercermundista. Hay muchos otros como el desempleo, la contaminación ambiental, la inseguridad, el servicio de salud y la educación. Los cuales se fueran resolviendo, si le diéramos una debida atención a la política y siendo participes de la solución aportando nuestras ideas. El escepticismo que hemos desarrollado ha sido transmitido por la desilusión de muchos, pero eso no debe limitar nuestra participación. La política lo vemos en todas partes e importa en todos sus ámbitos que abarca. Ha sido manchada, por años, por personas que solo han buscado satisfacer sus apetitos personales aprovechándose de todo el pueblo y nosotros lo hemos permitido. Debemos ser parte de la solución, como jóvenes somos los que tenemos esa capacidad de soñar y de querer revolucionar nuestro espacio con nuevas ideas, no nos limitemos. La política no es para unos pocos, la política es para ser participes todos.

Fortalezcamos la ética y la moral, que han sido atiborrados de clichés publicitarios, dándole su verdadero valor en la sociedad.

[Opinión]: El problema no es el fútbol

En estas fechas de eliminatorias -o clasificatorias, como deseen llamarlo-, las posiciones de las personas se comienzan a polarizar en dos bandos. Entre los acérrimos aficionados del fútbol y los ‘aguafiestas’. En una entrevista se escuchó decir a Jorge Luis Borges: “El fútbol es popular porque la estupidez es popular”. Un lúcido comentario si nos ponemos a observar el mundo de una forma muy detenida.

La cuestión es que el fútbol no es el problema, en sí, el verdadero problema son los fanáticos que ingresan en modo idolatría ante este deporte de entretenimiento. Donde podemos observar que el nacionalismo se acrecienta contra nuestros rivales, viéndolo como el que debe ser destrozado fútbolisticamente. Lloramos por cada pase mal dado, por cada puntazo contra el travesaño hasta por un penal mal pateo. Enloquecemos por cada situación en nuestra contra como si fuéramos parte del equipo que se encuentra en el campo y llegamos a odiar a quien -según nuestra opinión- juegan mal. Llenos de indignación porque muchos no dejaron la camiseta en el campo y no aportaron a demostrar que nuestro equipo puede más.

Una disimilitud es cuando hablamos de los problemas sociales que vivimos hoy. ¿Cuántos de ellos se han indignado cuando sucede una injusticia contra sus compatriotas, cuando nuestros derechos laborales son avasallados? ¿Dónde queda nuestro nacionalismo cuando ven que nuestro mercado interno es destrozado por una competencia desleal que viene del extranjero? A diferencia de ello, somos participes de ese aniquilamiento contra los que si alzan su voz contra las injusticias (ambientales, sociales y demás) y no solo para gritar un gol.

La indiferencia no viene por el juego mismo, viene por la falta de educación del pueblo. Lo cual es aprovechado por muchas industrias para hacernos entrar en letargo cerebral constante para que logren introducir sus productos en nuestros subconscientes y que, también, es aprovechado, en mayor medida, por los políticos tradicionales para tratar de suprimir, de las mentes de los ciudadanos, las incapacidades que han demostrado durante tanto tiempo.

El problema no es el fútbol -así como, la televisión-, es entretenimiento, y lo único que busca es hacer relajar a las personas después de un día duro, de trabajo y de uso de nuestra masa encefálica, mediante la irrisorias situaciones que puedan acontecer. El problema llega a ser cuando se vuelve indispensable en tu vida, cuando, este, afecte a ti y a tu entorno y cuando dejas de percibir los problemas que suceden a tu alrededor hasta el punto de volverte un ser inerte ante las dificultades sociales. La estupidez no lo pone el deporte, lo pone la persona.

Me encanta Borges pero no usemos sus palabras como parte de nuestra superioridad intelectual para ridiculizar al resto de personas, tratemos de entender cada una de sus palabras. Disfrutemos de este deporte.

[Relatos]: Recordarla

– Había despertado con una sensación que nunca he experimentado, una paz interior, y después de tremenda borrachera.

– Y, ¿qué era lo raro?

– No, sólo que ya no la idealizaba. Sentía que no pertenecía a mi vida.

– Te demoraste en ver eso, has sufrido mucho y seguías con ella.

– Lo raro -o, mejor dicho, lo curioso- es que ese día reconocí a mi princesa, como si el día se hubiese prestado para ese grato momento.

– ¿Te pondrás sentimental?

– Lo siento, no puedo evitarlo…

Dicen que “un clavo saca a otro”, eso no es cierto. Ella fue la que revoluciono mi mundo y no fue necesario esfuerzo, solo su presencia. Era tan perfecto todo, que la tristeza no existía en mi mundo. No había como olvidar aquello, era algo distinto tenerla a mi lado. Son tantos años de tenerla frente de mi y nunca me percaté de este sentimiento -aunque, en algún momento, creo que se me cruzó por la cabeza-. Aún era muy joven, como podía quitar esa inocencia emocional con la que siempre resplandecía. No sabía ni lo que quería, aunque muchas veces pienso que si hubiese dado ese paso, en esos momentos, si habría sido una historia que hasta hoy seguiría escribiéndose.

– ¿Cómo sabes que, ahora, ella, sí, es la indicada?

– Ni yo lo comprendo.

– No desearía verte atiborrado de decepciones.

Deseaba que con ella fuera diferente y lo fue. Logré madurar con ella, logré ser lo que soy por ella -sentimentalmente-. Una combinación de ternura, madurez y perversión. Pero, así como yo tenía mis problemas internos, ella tenía los suyos y no lo solucionaba aún. Si supiese que ella fue mi solución para salir de ese hoyo emocional. Yo idealizaba en serlo de ella, en algún momento. Solo me queda estos gratos recuerdos que no los cambio por nada. Solo me queda para recordarla todos sus mensajes (y fotos) que me enviaba, con la ilusión de que, en un tiempo no muy lejano, regrese a mi y pueda ver que, en ningún momento, dejé de pensar en ella. Para darle este amor que sigo guardando para ella.

[Relatos]: Delirios

Había llegado hacia el lugar donde nos habíamos conocido -su casa-, hacía tiempo que no pisaba ese lugar. Extrañaba todo, su calor de familia y amistad que emanaba todo el tiempo. Estaba igual como lo dejé, no había cambiado mucho y eso me hizo sentir bien. Esta vez, no la esperaba a ella solo era una visita casual como siempre lo había hecho. Pensé, unos días antes, que todo había acabado, mi mente era libre después de tanto tiempo y ya no la recordaba. Era una locura demencial lo que me sucedió, nunca había perdido la cabeza de aquella forma.

Me senté con la seguridad, que gané al pasar el tiempo, que nada podía flagelar mi ser. Volvía a ese lugar que tan buenos momentos viví. Mientras discurría el diálogo con ideas sobre como lograr el desarrollo de la mente de nuestra sociedad (eliminar los prejuicios insensatos e integrar las comunidades excluidas), unas utopías de la bohemia juvenil. Abriendo la mente a todo lo que se pueda decir y censurando el excesivo delirio. Apareció ella, tan sencilla como siempre, no necesitaba mantenerse bien arreglada para ser una perfección. Esa piel más blanca que la leche y ese cabello ensortijado era lo que me llenaba de locura. No podía más, sucumbía con su sola presencia. Sé que me derritiría, si seguía observándola, y evite de mil formas no verla, logré contenerme. No pude ver esos lindos ojos de caramelo, los cuales me hacían despegar hacía el cielo. Esa mirada con la que tanto tiempo he soñado, esa mirada que hizo enamorarme de ella perdidamente. Ya se había ido, me ignoró conscientemente en esa simple escena. O, quizás, no. Una luz de esperanza desarrollaba mi mente, tan irracional como siempre. Había perdido esa batalla del olvido, nunca la había sacado de mi cabeza -simplemente, había suspendido su recuerdo-. Nuestras discusiones pseudo-intelectuales prosiguieron, era una buena manera de persuadir lo que había pasado.

Llegaba la hora de la cena y todos abandonaron sus lugares con tareas establecidas para terminar esta excelente velada. Me ubiqué solo en el lugar. Mi garganta reseca de tanto parlotear necesitaba agua para aliviar esa sed. Ingresé a la cocina y tomé el vaso, de pronto, volvió aparecer en escena esa silueta. Se había despertado después de un largo sueño durante el atardecer, el empeño en su vida universitaria la dejaba exhausta. No se dio cuenta de mi persona y comenzó a sacar sus implementos para hacer esos excelentes postres que a muchos ha fascinado. Portaba una bata holgada, donde se podía visualizar parte de su desnudez. Me enloqueció la blancura de sus pechos y esos pezones asalmonados. La tomé de la cintura y la apoyé a mi abdomen, comencé a besarle el cuello y se encendió. Proseguí tocándole los pechos para, luego, llegar a su parte mas sensible, estábamos demasiado excitados y seguíamos tocándonos y besándonos. No importaba si alguien llegaba en esos momentos, teníamos que terminar lo que habíamos empezado. La terminé de desvestir y la alcé al mostrador, estaba a punto de penetrarla y una voz me detuvo…

– “Hola, jovencito, no me había percatado que estabas aquí”, me dijo.

Todo había sido una fantasía, una sensacional y hermosa fantasía. Yo era un chiquillo temeroso y cobarde. Solo atine a responder el saludo. ¡Maldita sea! Anhelaba hacerla mía y anhelo tenerla a mi lado para poder llenarla de este gran amor que guardo -y, creo, que seguiré guardándolo en secreto-.

[Opinión]: ¿Por qué escribir u opinar?

Durante la vida, pasamos distintos aconteceres que nos dejan marcados y, muchas veces, callamos. El temor de poner, en el limbo, nuestra opinión es natural. Desde niños somos limitados al querer expresarnos, asumiendo que no tenemos una idea concreta por falta de experiencia. Llegamos a la juventud con esa misma limitación y, así, los únicos idóneos para dar a conocer sus ideas son los adultos por su basta experiencia -aunque sean erróneas-.

Las ideas frescas son de la juventud, son la primavera de la vida y, en ellos, aparece esa ilusión a mejorar las cosas, ya, establecidas, esa pasión con la que desarrollan (o ponen en prácticas sus ideas) y la empatía agudizada ante los actores que pertenecen a la sociedad (principalmente, a los menos favorecidos).

296506623_cf9be335c1Expresión Oral (www.clasedelenguayliteratura.wikispaces.com)

La sociedad es la que apabulla esos ideales juveniles, queriendo hacer creer que la racionalidad es pensar de una manera frívola. Nos llenan de esa idea de supervivencia -un darwinianismo radical-, donde la mayor viveza (criollismo) es el fin para obtener una posición favorable en la sociedad. Muchas de estas veces, olvidamos de palabras muy importantes como moral, ética y valores. La simpleza de ver una realidad con falta de idealismo, nos hace desarrollar una inercia social.

Esa inercia social, durante años, ha hecho perdurar las injusticias. En base a ideas, hemos logrado cambios sustanciales en nuestra sociedad y siempre planteados por nuevas generaciones con rebeldía ante la autoridad (llena de abusos, en ese entonces) y eso debemos promover, rebeldía ante el abuso. La juventud es el agente de cambio y lo comenzaremos hacer expresándonos.

Para ser participes, no se es necesario una popularidad enorme, muchas de estas ideas han sido impopulares como sus portadores. Hoy, comienzo a escribir con la única convicción de expresarme sin importarme mucho esa deseada popularidad que buscan las personas. Sólo deseo que abramos las mentes, a opiniones distintas. Reflexionemos todos, con los matices que nos diferencian entre seres humanos. Expresémonos.